Cuando un producto presenta defectos o no responde a lo contratado, muchas reclamaciones se bloquean por una razón sencilla: el consumidor sabe que existe una garantía, pero no tiene claro cuál es la vía más útil en ese momento.
Qué conviene guardar desde el principio
- Factura o justificante de compra.
- Publicidad o descripción ofrecida por el vendedor.
- Pruebas del defecto o de la falta de conformidad.
- Comunicaciones mantenidas con el establecimiento o con el servicio técnico.
La normativa de consumo prevé reparación, sustitución, reducción del precio o resolución del contrato según el caso. La estrategia adecuada depende del defecto, del tiempo transcurrido y de la respuesta del vendedor.